Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

8 de octubre de 2010

El asesinato de una mujer nos costó mil doscientos años de atraso científico

¿O quizás debería decir que la imposición por la fuerza de una religión representó dicho atraso? No, supongo que sería incorrecto achacarle toda la culpa a una sola religión, aunque toneladas de evidencia histórica me respalden. De modo que voy a tratar de reprimir mi indignación y evitar descargar mi enojo hacia la religión más cruel, destructiva y sanguinaria que ha existido. En lugar de eso, voy a contarles la historia de una mujer; una de las mujeres más maravillosas que ha pisado el mundo antiguo; una mujer dedicada a la filosofía, a la ciencia y a la enseñanza: la historia de Hipatia.

Hipatia nació en la ciudad de Alejandría, capital de Egipto, a mediados del siglo IV, aproximadamente entre los años 355 y 370, según diversas fuentes. Era la hija y discípula del astrónomo Teón de Alejandría, del cual recibió una avanzada educación en matemáticas, astronomía y filosofía. En una época donde el rol de las mujeres en la sociedad era prácticamente nulo, Hipatia era líder de la escuela neoplatónica de Alejandría y educadora de diversos jóvenes aristócratas que luego ocuparían cargos de alta jerarquía en el gobierno. Según palabras del filósofo Damascio:
"De naturaleza más noble que su padre, no se conformó con el saber que viene de las ciencias matemáticas, en las que había sido introducida por él, sino que se dedicó a las otras ciencias filosóficas con mucha entrega. Además de conseguir el grado más alto de la virtud práctica en el arte de enseñar, era justa y sabia, y se mantuvo toda la vida virgen."

24 de agosto de 2010

Advertencia: No creas ciegamente en nada

En esta ocasión no voy a versar demasiado acerca de descubrimientos, ni teorías, ni experimentos, ni datos científicos de interés, sino que voy a referirme a la actitud correcta con la que deberían ser tomados todos éstos en el marco de la ciencia. La inspiración para escribir este artículo surgió de una conversación que mantuve con un amigo y antiguo colega de trabajo, quien siempre estuvo interesado en la ciencia y toda clase de actividades intelectuales, y con el cual he mantenido muchas conversaciones de esas que “abren la mente” y hacen que uno se plantee las cosas desde una nueva perspectiva; una persona que se empeñaba en explicarme las consecuencias de viajar a velocidades relativistas cuando aún mi cabeza se encontraba demasiado vacía (¿o llena?) como para comprender tal embrollo. La conversación a la que me refiero se inició con la más halagadora, enriquecedora y auténtica crítica que cualquier persona que hable sobre ciencia puede recibir, y es la siguiente (cito sus palabras textuales):
"Es excelente el blog... con la sola excepción del increíble orgullo que demostrás, o sea, tenés que dejar siempre un lugar a la extremadamente pequeña posibilidad de que estemos equivocados."
No creo que existan mejores palabras para describir la actitud que uno debe asumir al momento de realizar cualquier actividad relacionada con la ciencia, y porque no, con cualquier otra cosa en la vida. Y la palabra clave aquí es “escepticismo”; veremos a continuación de qué se trata.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...