21 de octubre de 2010

Infinito, parte 3: Conociendo a tus infinitas réplicas

Si crees que infinitos monos escribiendo toda la literatura existente es un evento bizarro, improbable y opuesto al sentido común, entonces prepárate, porque todavía no has conocido las interminables rarezas que un Universo infinito tiene para ofrecernos. Y es que la única regla que se aplica al concepto de infinito es que todo aquello que sea posible, sucederá; y no solo una, sino infinitas veces.

¿Qué te parecería ser la persona más adinerada del planeta? ¿O ser el científico más importante del siglo XX? ¿O ser el líder supremo de un sistema de creencias indecente y amoral? Pues bien, es seguro que en un Universo infinito tú eres todo eso. Bueno, no exactamente , pero existe una copia tuya allí afuera que sí lo es. De hecho existen infinitas réplicas tuyas que son, cada una de ellas, todo lo que las leyes de la naturaleza les permitan ser.

Si nos asomamos a la infinitud y observamos lo suficientemente lejos, de seguro encontraremos un sistema solar idéntico al nuestro, con un planeta idéntico a la Tierra y un habitante idéntico a ti en todos los aspectos. De hecho, en un Universo infinito podremos encontrar infinitas copias de nuestro planeta e infinitas copias de cada uno de los humanos que lo habitan.



También encontraremos todas las combinaciones de diferentes alternativas que se puedan concebir, ya sea que incluyan modificaciones ínfimas o cambios radicales, todas ellas sucederán. Debe existir una réplica de la Tierra donde Alemania ganó la Segunda Guerra Mundial; otra réplica donde todas las personas del mundo deben vestir del mismo color; otra donde se desarrolló la tecnología suficiente para crear vida basada en silicio y los humanos conviven con organismos de inteligencia artificial; y así un infinito etcétera de realidades.

Si te considerabas un ser único en este planeta o en este Universo… pues, piensa otra vez. La más extraña consecuencia de un Universo infinito es que existen infinitas copias de ti mismo, idénticas a ti en todos los modos posibles; idénticas en cada átomo y en cada molécula del cuerpo, en cada pensamiento, en cada idea y en cada comportamiento. Y lo más interesante de todo: existe una formula relativamente sencilla para calcular que distancia deberías recorrer para encontrarte con tu copia más cercana.

Imaginemos un Universo ridículamente simple, compuesto únicamente por dos partículas básicas que pueden agruparse solamente en conjuntos de a cuatro. Esto significa que dicho Universo puede componerse de dieciséis formas diferentes, según como acomodemos esas dos partículas básicas en configuraciones de cuatro posiciones; el resultado surge de elevar el número de partículas (2) a la potencia de la cantidad de configuraciones (4). Para entenderlo de una forma más didáctica, podemos observar en la siguiente imagen todas esas configuraciones realizadas con dos bolas de billar diferentes (representando las partículas), dispuestas en grupos de a cuatro.


Como vemos, estas son todas las configuraciones posibles que podrían darse en ese extremadamente simplista Universo. Y como es lógico suponer, si quisiéramos crear una decimosexta configuración con la misma cantidad de partículas, esta sería si o si una copia de las configuraciones ya existentes. De cualquier forma que tratásemos de acomodar las dos partículas, siempre obtendríamos una réplica de una de las dieciséis configuraciones iniciales.

En nuestro infinitamente más complejo Universo, lógicamente hay muchísimas más que dieciséis formas de acomodar todas las partículas existentes, pero aún así resulta que la cantidad de configuraciones es un número finito que podemos calcular. Si aplicamos la misma fórmula podremos determinar donde se encuentra la copia más cercana de nuestro planeta y cuanto deberíamos viajar para llegar a esta.

Para obtener el resultado correcto de dicha fórmula debemos determinar el número exacto de partículas subatómicas que pueden acomodarse en el Universo observable; luego calcular el número total de configuraciones posibles con dichas partículas; y por último, multiplicar todo esto por el diámetro del Universo observable. El número que se obtiene de estos cálculos es astronómicamente enorme, aproximadamente 2 elevado a la 10 potencia elevado a la 118 potencia metros de distancia; esta es una distancia tan colosal que ningún ser humano podría recorrerla jamás, pero si el Universo es infinito las réplicas de la Tierra y de cada uno de nosotros deben estar allí.

Más allá de cualquier especulación que podamos realizar sobre un Universo infinito, donde todas las posibilidades serian posibles y se presentarían infinitas veces, de infinitas formas, no podemos dejar de negar que este es un concepto muy difícil de digerir. Muchos científicos y pensadores prefieren limitarse a pensar en el Universo como un lugar finito, porque les es más sencillo sacar conclusiones útiles de esa manera; las infinitas posibilidades de un Universo infinito abruman de tal forma que impiden alcanzar resultados prácticos.

Si bien es cierto que para hacer ciencia es más práctico ubicar la mente en un espacio finito, personalmente encuentro sumamente interesante pensar en nuestro Universo como un lugar infinito. La falta de límites en las líneas de pensamiento y la extremadamente amplia gama de posibilidades que provee el infinito hacen que surjan cuestiones científicas y filosóficas que de otra forma no se presentarían. Pensar sin límites establecidos tiene sus ventajas; después de todo, las mejores ideas que caracterizan nuestro entendimiento del cosmos surgieron de esa forma.

3 comentarios:

  1. Pues no se si todo este pensamiento y desarrollo del mismo sea considerado como CORRECTO cientificamente pero pensar de esta manera me ha alegrado el dia.

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  2. Me alegra mucho que un poco de matemática especulativa te haya alegrado el día, Ivett. Sin duda debes ser una mujer fascinada por la ciencia.

    Con respecto a lo que dices, todo el pensamiento y desarrollo planteado puede ser considerado correcto desde el punto de vista científico siempre y cuando consideremos al Universo como infinito. Por supuesto, no sabemos si nuestro Universo realmente es infinito, pero en caso de que lo sea, el concepto de infinito es algo tan espectacular que todo lo que se menciona aquí debería producirse… ¡infinitas veces!

    Un saludo enorme.

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  3. fijate, damian, que alguna vez trate de comprender el concepto de "infinito"... pero como no le encontre limites pues me enfade de pensarlo. Pero gracias a estos comentarios en tu blog puedo considerar y reflexionar por lo menos es que "en el infinito puede producirse un hecho en particular una infinidad de veces" ... no creo recordar haber planteado esto alguna vez, je... pero gracias!

    considerame una lectora mas de tu blog... no soy matematica pero admiro las ciencias exactas.

    Saludos!!

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