10 de marzo de 2011

Candidato para la existencia de vida extraterrestre número 4: Encélado

Hace algún tiempo escribí una serie de artículos donde argumentaba acerca de los mejores candidatos que tenemos en nuestro sistema solar para la existencia de vida extraterrestre. El primer candidato analizado fue nuestro cercano vecino, el planeta Marte. El segundo candidato estudiado, y sinceramente mi favorito, fue Europa, uno de los muchos satélites naturales del planeta Júpiter. Y por último, en un tercer artículo, vimos como candidato a Titán, un satélite natural del planeta Saturno.

Hasta ese momento, esos eran los mejores lugares para desarrollar la búsqueda de vida en nuestro sistema solar; eran las mejores apuestas para invertir recursos, tiempo y dinero en organizar expediciones en búsqueda de vida allí afuera. Y lo siguen siendo; pero recientes descubrimientos parecen indicar que un nuevo candidato se ha sumado al listado, y se ha convertido en una nueva esperanza para la presencia de vida extraterrestre. Me refiero a otro de los satélites del planeta Saturno, el helado Encélado.

¿Qué sabíamos hasta el momento sobre Encélado? La gran mayoría de la información que poseemos sobre este satélite nos es dada por la sonda Cassini/Huygens, la cual ha podido sobrevolarlo y obtener una increíble cantidad de datos importantes. Sabemos, por ejemplo, que los surcos conocidos como “rayas de tigre” en la región polar sur de Encélado son evidencia de la intensa actividad geológica y funcionan a modo de “ventilación”, eyectando chorros de vapor de agua y partículas finas de hielo hacia el espacio, del modo que lo hacen los geiseres.

Chorros de vapor de agua y otros materiales eyectados en la superficie de Encélado.

A través de las observaciones y los análisis realizados por la sonda Cassini/Huygens también sabemos que dichos chorros eyectados desde el interior de Encélado son ricos en sales y contienen materiales orgánicos (basados en la química del carbono), lo que parece sugerir la posible existencia de un océano de agua líquida, salada y con compuestos químicos orgánicos bajo la helada superficie helada del satélite. Hasta el momento éstas eran solamente especulaciones de alto interés para los astrobiólogos, pero un nuevo descubrimiento parece confirmar tales teorías.

Utilizando los datos provistos por la sonda Cassini/Huygens, un grupo de investigadores ha determinado que la zona polar sur previamente mencionada, donde se encuentran las “rayas de tigre”, genera mucha más energía calórica y térmica de lo que se esperaba. La cifra exacta determinada es de 15,8 gigawatts, lo que equivale a la energía de 20 centrales térmicas de carbón y representa diez veces más de lo previamente predicho por los científicos.

Diferencia entre los valores de energía térmica esperados y observados en Encélado.

La energía térmica en muchos de los helados satélites de los planetas exteriores del sistema solar se explica por el denominado “efecto de mareas, que en palabras sencillas es la fricción producida por la interacción gravitacional entre los satélites, o entre los satélites y el planeta al que orbitan.

En el caso de Encélado, el efecto de mareas principal es producto de su interacción con otro satélite de Saturno, llamado Dione. Pero estudios previos han demostrado que dicha interacción gravitacional no generaría más de 1.1 gigawatts a largo plazo, a lo cual se le pueden sumar otros 0.3 gigawatts producto de la radioactividad propia de Encélado. Estas cifras distan mucho de las detectadas recientemente.

Mapa de temperaturas en Encélado. Créditos: NASA.

Una posible explicación según los investigadores podría ser que la interacción entre Encélado y Dione varíe a la largo del tiempo y se produzcan picos del efecto de mareas, que generen un sobrecalentamiento en el satélite. Y podría ser que los datos obtenidos por la sonda se correspondieran justo con uno de estos periodos inusuales de alta actividad. Es una posibilidad, aunque realmente sigue sin poder determinarse el mecanismo que genera tal cantidad de calor.

Esta nueva información sobre la energía térmica en Encélado hace más probable la teoría de la existencia de un gigantesco océano de agua líquida, salada y rica en compuestos orgánicos bajo las gruesas capas superficiales de hielo. Y como suele decirse, donde hay agua líquida, hay muchas posibilidades de que la química de la vida surja y se sostenga. Sin duda esto acerca un poco más a este fascinante satélite natural a convertirse en uno de los candidatos donde se produzca el fenómeno de la vida en nuestro sistema solar.


Fuentes:

1 comentario:

  1. Realmente exelentes investigaciones! concretamente bastante abanzadas,lo que brinda sin duda alguna muchas posibilidades para el futuro, URRA!! por el cerebro humano y nosotros como raza!

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